
Es un árbol de 3 a 6 metros de altura, caducifolio, inerme o algo espinoso, con las hojas, pecioladas y estipuladas que miden de 5 a 10 cm por 3.5 a 8 cm, y son ovadas, suborbiculares o cordiformes, acuminadas, de margen doblemente aserrado, de haz y envés glabrescentes, rojizas cuando jóvenes, con algunas glándulas en la base del limbo. Las flores son solitarias o en fascículos de 2-6, subsésiles, con receptáculo de 5 a 7 mm, acopado o tubular, de interior anaranjado y exterior purpúreo o amarillento. Los sépalos, de 5 a 7 mm, son reflejos, de obovados a oblongos, de margen denticulado y subciliado, obtusos, purpúreos, mientras los pétalos miden 10 a 15 mm y son obovados, blancos o de un rosa pálido. El ovario es pubescente y da un fruto de 3 a 6 cm, subgloboso o elipsoidal, velutino, amarillento o anaranjado, con un surco longitudinal. El mesocarpo, comestible, es de sabor más o menos dulce y el endocarpo es comprimido, liso o ligeramente arrugado, aquillado, con dos aristas paralelas a la quilla, adherido al mesocarpo.
Turquía es el mayor productor mundial de albaricoques, seguido por Irán y Uzbekistán. Actualmente Turquía produce el 85 % de los albaricoques (damascos) secos.

Algunas de las principales variedades cultivadas en España son: 'bulida', 'canino', 'moniquí', 'nancy' y 'paviot'.
Este árbol se suele cultivar en regadío aunque en España hay algo de producción de secano, donde evidentemente las producciones son menores y con más variación de un año a otro.
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