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miércoles, 3 de agosto de 2016

La Adelfa amarilla (Thevetia peruviana)

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El Árbol de Ayoyote, Hueso o codo de Fraile, adelfa amarilla, nuez de la india, haba de San Ignacio o laurel amarillo son referencias de lo que científicamente se conoce como Thevetia peruviana. Esta planta pertenece a la familia de las apocináceas.

Este arbusto cupuliforme puede alcanzar los 5 m de altura, de hojas lineales, lanceoladas, amontonadas y brillantes de color verde vivo. Sus flores amarillas o naranja claro, ligeramente perfumadas y de 5 cm de diámetro, brotan sobre pedúnculos largos. Florece a intervalos durante buena parte del año en su hábitat nativo. En climas más frescos, como en España, florece en verano.

Los frutos son drupas carnosas redondeadas y con costillas; al madurar cambian del verde al negro, pasando por el rojo. No son potencialmente tóxicas y se utilizan desde hace ya cientos de años en la medicina china tradicional. Se le atribuyen propiedades curativas para quemar grasa, reducir triglicéridos y colesterol. Internacionalmente se comercializa con el nombre de “Nuez de la India” o “Semilla de Brasil”.

Se utiliza como planta ornamental. Como arbusto aislado, o en pequeños grupos, en jardines meridionales en España. Exposición a pleno sol. Se deben recortar las ramas a la salida del invierno, para que ramifiquen y se haga más compacto. No suelen ser atacadas por plagas y enfermedades comunes. 

Se reproduce mediante esquejes en compost arenoso y con calor. Las semillas de esta planta se venden en los puestos de yerberos de La Habana, Camagüey y Oriente, para utilizarlos como amuleto o para llevarlas en el bolsillo creyendo así evitar las hemorroides.

En la cultura china han sido utilizadas eficazmente con problemas relacionados con el sobrepeso; también se cree que al paso del tiempo rompe las cadenas de triglicéridos y colesterol, siendo por esta causa que le atribuyen un efecto purificador y depurador.

martes, 12 de julio de 2016

El abedul péndulo Youngii o abedul llorón


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El abedul péndulo se caracteriza por su corteza blanquecina con rayas horizontales y la gran cantidad de ramas finas colgantes. Es un árbol que necesita mucha luz y que crece muy rápido durante los primeros años, es por ello que es muy bueno para colonizar rápidamente las zonas quemadas o deforestadas, para luego ser desplazada por otros árboles (pinos, robles, etc.). Aunque los abedules no suelen ser árboles demasiado altos, los ejemplares de edad avanzada pueden llegar a sobrepasar los 20 metros de altura. Sus hojas tienen una forma que recuerda la punta de una lanza, pero con el borde doblemente aserrado de aspecto irregular. Normalmente de color verde intenso que adquiere tonalidades doradas durante el otoño.

Como hemos comentado, el abedul péndulo necesita mucha luz para que experimente un desarrollo rápido, sin embargo también puede crecer en situaciones menos favorables, ubicadas al norte, siempre y cuando no sean zonas demasiado sombrías.

Las altas temperaturas y los ambientes secos no son muy recomendables para estos árboles, en cambio son resistentes frente las heladas.

El riego debe ser frecuente, es preferible mantener el suelo ligeramente húmedo que dejalo saturado con demasiado agua. Es un árbol que prefiere los ambientes húmedos, es por eso que de forma natural crece próximo a ríos y arroyos. Las especies europeas toleran los terrenos ácidos o de naturaleza arcillosa, no necesitan tierras demasiado ricas en nutrientes para desarrollarse.

La poda debe respetar la estructura de sus ramas totalmente, cortar parte de la estructura supondría un atentado contra el ejemplar y acabaríamos por completo con la silueta y portes tan característicos del abedul péndulo.

Se propaga por semillas, que podemos recoger en agosto o en septiembre para ser sembradas durante la primavera de la próxima temporada.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Semillero casero para hortalizas, plantas y flores para tu huerto o jardín

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Semilleros caseros fáciles y útiles


El primer paso es decidir que vamos a utilizar como semillero. Comercialmente existen muchos modelos de semilleros fabricados con materiales distintos, semilleros de plástico, corcho o incluso de turba, etc. Pero también es posible fabricar un semillero casero como por ejemplo vasos de plástico, los culos de botella, la cáscara de huevo, etc. Lo importante es perforar la base con unos orificios lo suficientemente grandes para que drene perfectamente. De este modo además estaréis reciclando.

Si queréis reutilizar los semilleros, estos deben ser de corcho o plástico, pues los que están hechos de turba son biodegradables y están pensados para ser enterrados en el suelo o maceta en el momento en el que se realiza el trasplante. De este modo nos aseguramos de no dañar las raíces de las pequeñas plantas.

Una vez elegidos la semilla y el semillero, debemos rellenarlo con un sustrato especial para semilleros. Es aconsejable mezclar el sustrato con vermiculita o echar un poco por encima del semillero una vez terminada la siembra. La vermiculita servirá para que retenga el agua y los nutrientes al máximo, al tiempo que los libera paulatinamente en las plantas.

Una vez tengamos los semilleros rellenados con sustrato compactar ligeramente, teniendo en cuenta que una vez compacto debe quedar medio centímetro por rellenar. Pero antes debemos colocar las semillas en su interior, pero no todas las plantas funcionan igual, dependiendo de la planta pondremos más o menos semillas. Si se trata de hortalizas como el caso del pimiento, el tomate, el calabacín, etc., con dos semillas bastará, pues si germinan las dos se podrá eliminar una de ellas. En el caso de la cebolla o el puerro por ejemplo, podemos poner tres o cuatro, si germinan todas cuando las trasplantemos las podremos separar y tendremos más unidades.
Una vez lista la siembra es el momento del riego. Al principio el riego debe ser con agua pulverizada. Debemos humedecer bien el sustrato del semillero y es muy importante que la humedad sea constante para que una buena germinación de las semillas.

Los primeros riegos deben ser con agua muy pulverizada, para ello os podéis ayudar de un pulverizador. Humedecer todo el sustrato del semillero, debéis conseguir que esté completamente mojado para conseguir una germinación perfecta.