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martes, 16 de agosto de 2016

Cuatro plantas suculentas de crecimiento rápido

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Muchos adoramos las plantas suculentas y resultan muy decorativas en el jardín. Sin embargo, el problema de este tipo de plantas es que la mayoría crecen tan lento que algunas necesitan más de dos años para florecer. Aunque existen algunas excepciones, no es necesario desanimarse. a continuación veremos algunos ejemplos de plantas suculentas de rápido crecimiento, idóneas para nuestro jardín xerófilo:

Los cactus del género Gymnocalycium pertenecen a un pequeño grupo de aproximadamente 70 especies con numerosas subespecies. Estos cactus por lo general son globosos y con muy pocas espinas por areola.

Algunas especies crecen lento pero otras como Gymnocalycium anisitsii, se multiplican muy rápido (generan pequeños cactus a partir de sus areolas que pueden ser desprendidos para originar una nueva planta) y se desarrollan aceleradamente. Estos cactus son muy codiciados por sus enormes y coloridas flores. Además necesitan muy pocos cuidados para mantenerlos saludables y floridos.

Las suculentas del género Echeveria pertenecen a uno de los géneros más numerosos de la familia Crassulaceae; cuenta con más de 300 especies y cientos de híbridos. Son muy famosas en la jardinería mundial por la belleza inigualable de sus hojas y flores. Las hojas son variables en forma, coloración, textura y tamaño que varía un poco según la especie, pero en todas se disponen formando rosetas más o menos compactas. Las flores siempre pequeñas y en grandes grupos. 

La coloración varía en dependencia de la especie. Las flores se disponen en inflorescencias racimosas acompañadas de largas varas florales con algunas hojas. La mayoría de las especies crecen a niveles acelerados y sus hojas frágiles si son desprendidas, pueden originar nuevas plantas en poco tiempo.

El cactus castillo de hadas es un cactus de porte mediano (unos 70 cm de altura) que tiende a ramificarse bastante y crece a gran velocidad. Esta planta se caracteriza por ser un cactus columnar, donde el tallo central, además de crecer de forma vertical, desarrolla numerosas ramificaciones en sus areolas. Cada ramificación puede ser cortada y sembrada para originar un nuevo cactus. 

Esta especie es muy utilizada para cubrir la superficie del sustrato de macetas de poca profundidad. El nombre castillo de cadas se originó de su aspecto cuando un tallo central de gran tamaño junto a algunas ramificaciones, se comparan con un pequeño castillo y sus torres adyacentes.

La planta fantasma o madreperla, Graptopetalum paraguayense es una de las especies más resistentes de su género y crece a una velocidad acelerada.

Graptopetalum paraguayense se caracteriza por tener las hojas dispuestas en roseta y un tallo alargado bastante conspicuo. Las hojas son lanceoladas y grisáceas. Esta especie cuando pierde las hojas basales suele generar plantas nuevas a partir de las cicatrices. La madreperla es una de las más comunes de encontrar en colecciones de plantas crasas o simple cultivo de plantas ornamentales por su resistencia y rápido crecimiento (forma macizos de plantas en poco tiempo).

lunes, 8 de agosto de 2016

Agave filifera

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La agave filifera es una especie de planta suculenta perteneciente a la familia de las agaváceas. Se encuentra en el Desierto de Sonora en México, donde con otras plantas suculentas puede convivir con la sequía. También pueden encontrarse en las montañas Paparito de Chihuahua y en los Estados Unidos en Arizona y en el Condado de Santa Cruz en lugares secos a gran altura desde 1000 a 2200 metros.

Especie pequeña de agave, que se distingue a primera vista por los numerosos filamentos que salen de sus hojas. La inflorescencia puede alcanzar hasta 5 metros de altura. Requiere mucho sol, aunque resiste el frío hasta -8°C.

La agave filifera fue descrito por (Salm-Dyck) Baker y publicado en Hortus Dyckensis ou Catalogue des Plantes 1834: 309. El nombre genérico que fue dado a conocer científicamente en 1753 por el naturalista sueco Carlos Linneo, quien lo tomó del griego Agavos. En la mitología griega, Ágave era una ménade hija de Cadmo, rey de Tebas que, al frente de una muchedumbre de vacantes, asesinó a su hijo Penteo, sucesor de Cadmo en el trono. La palabra agave alude, pues, a algo admirable o noble. filifera: epíteto latino que significa "con hilos".

Abonado: Realizar varios abonados con compost en verano.

Multiplicación: Propagación por división de renuevos, brotes o hijuelos nacidos junto a la planta madre. También es posible la reproducción por semillas, aunque el agave puede tardar décadas en florecer y por tanto, no siempre será posible proveerse de semillas.

Poda: Generalmente no precisa poda, aunque conviene eliminar las púas de las puntas de las hojas con cuidado para evitar el peligro que suponen. Si se necesita eliminar o recortar hojas, se debe tener mucho cuidado con el jugo que suelta la hoja, muy irritante tanto para la piel como para los ojos u otras zonas delicadas del cuerpo.

Planta decorativa por sus hojas suculentas de color verde oscuro con filamentos o hebras blancas que cuelgan en los márgenes de las hojas. Aunque puede tardar varias décadas en florecer, cuando lo hace, emite una espiga arqueada de más 5 metros de altura con flores. Cuando la flor se marchita, la planta muere y es sustituida por hijuelos generados alrededor de la planta madre. El agave o pita crece bien en suelos ricos y bien drenados, a pleno sol. Es resistente al calor y a la sequía pero necesita protección frente al viento frío y a las heladas.

sábado, 2 de julio de 2016

Cuidados básicos de la Euphorbia milii o corona de espinas


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La Euphorbia milii es un arbusto que vulgarmente se conoce como espina de Cristo o corona de espinas. Esta planta es originaria de Madagascar, se desarrolla sobretodo en barrancos, laderas y terrazas y puede vivir tanto a pleno sol como a semisombra. Pertenece a la familia de las Euforbiáceas que cuenta con más de 7.000 especies distintas. 

Es un arbusto espinoso, su tallo mide un poco menos de 1 cm de grosor y cuenta con grandes espinas que miden entre 1 cm y 1,5 cm de largas, entre ellas crecen sus hojas redondas de color verde claro.

La corona de espinas florece desde el mes de febrero hasta junio, dando unas flores minúsculas y agrupadas, pero con unas brácteas (Hoja que nace del pedúnculo de las flores de ciertas plantas, y suele diferir de la hoja verdadera por la forma, la consistencia y el color) rojas muy vistosas.

Es una planta muy buena para el cultivo de interior, pues es muy resistente a la calefacción. Sin embargo necesita un lugar soleado y sin corrientes de aire para crecer adecuadamente.

Esta planta no es demasiado exigente con el tipo de suelo, la corona de espinas se puede desarrollar perfectamente con un sustrato que contenga tierra de brezo con un poco de arena.

El riego es muy moderado durante todo el año, en invierno todavía más, con muy poquita agua será suficiente para alimentar este arbusto.

Debemos tener en cuenta que la Euphorbia milii segrega un látex tóxico cuando se rompe. Por eso cuando realizamos un trasplante debemos protegernos las manos con unos buenos guantes, que además nos servirán para protegernos de las espinas 

Podemos enriquecer el riego con fertilizante con tal de abonar la planta cada 15 días desde la primavera hasta el verano. Para ello utilizaremos fertilizante para cactus.

La Euphorbia milii no suelen ser atacadas por enfermedades, tan solo debemos tener cuidado con los riegos en invierno, evitando que no se pudran las raíces.

Se puede multiplicar mediante esquejes hacia la primavera, antes de enterrar dichos esquejes dejaremos secar un día entero la superficie de corte.