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jueves, 18 de agosto de 2016

Cultivo urbano de hortalizas en espacios reducidos

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A todo amante de las plantas, eventualmente, le gustaría aprovechar algún pequeño espacio en su balcón o terraza para iniciarse en el mundo de la agricultura urbana. A continuación veremos lo pasos que se deben seguir para empezar a cultivar verduras en casa.

Lo primero que debemos hacer para empezar con nuestro huerto urbano es saber la cantidad de luz solar que recibe nuestro balcón o terraza. La orientación es también un factor importante para el cultivo de ciertas hortalizas, siendo la orientación sur lo ideal para las plantas (en España). Puesto que estos factores no son modificables, tendremos que adaptarnos al espacio del que dispongamos y plantar las hortalizas que puedan crecer en las condiciones que nos ofrece nuestro pequeño rincón. Muchas de ellas pueden crecer perfectamente con poca luz solar directa.

El riego es un factor indispensable para cualquier cultivo, por lo que disponer de un grifo cercano será realmente útil y cómodo. La mejor agua para regar las plantas es la de lluvia porque está libre de cloro y químicos. Para aprovecharla podemos recogerla poniendo unos cubos vacíos en el exterior los días de lluvia, pero si usamos el agua del grifo, es importante dejarla reposar en un recipiente un día o dos antes de utilizarla para regar con tal de que se evapore el cloro. Haciendo esto también tendremos el agua a temperatura ambiente, que es lo mejor para las plantas.

Una vez sepamos las condiciones que tiene el espacio que dedicaremos al cultivo necesitaremos los recipientes en los que plantaremos nuestras hortalizas. Para ello podemos reciclar y utilizar tetra bricks, botellas de plástico, cajas de fruta o bandejas de poliespan (se pueden conseguir en tiendas de fruta o pescaderías). Procuraremos que los recipientes tengan un mínimo de 20 o 30 cm de profundidad para que las plantas puedan crecer correctamente.

En caso de que dispongamos de suficiente espacio, podemos comprar o fabricar una mesa de cultivo, este pequeño detalle hará que el mantenimiento de nuestras hortalizas sea mucho más cómodo y lo agradeceremos enormemente.

El sustrato que utilizaremos debe ser el mejor para hortalizas, pero además de la tierra debemos proporcionar nutrientes a la mezcla. Hay muchos nutrientes y micronutrientes que son buenos y/o necesarios para las plantas, pero los básicos son tres: nitrógeno, potasio y fósforo

Una vez tengamos la mezcla lista podemos empezar con el cultivo. Lo primero que debemos hacer es consultar el calendario de siembra y saber qué hortalizas podemos plantar en cada temporada. Si no hemos sembrado nunca verduras y somos un poco inexpertos, lo más sencillo es empezar con cultivos de ciclo corto como espinacas, lechugas o acelgas. Más adelante podemos continuar plantando rábanos, ajos, cebollas, etc. e ir explorando todo aquello que nos apetezca cultivar.

martes, 31 de mayo de 2016

Un vergel en plena urbe


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La agricultura urbana ya es mucho más que una moda. Se define como el cultivo de plantas y la cría de animales en el interior y alrededores de una ciudad. De ella se obtienen productos alimentarios como cultivos, animales y también plantas aromáticas, medicinales u ornamentales.

La agricultura urbana y peri-urbana tiene muchos beneficios: promueve el cultivo de hortalizas y frutas en espacios muertos de la ciudad, lo que puede suavizar la huella ecológica; contribuye a paliar la pobreza, gracias a que genera trabajo y nuevos productos; posibilita tener a una nutrición más sana, nos ayuda a descubrir nuevos alimentos y medicinas, reciclar desechos y reconvertir terrenos baldíos en lugares productivos.




Un estudio de la Fundación Británica de Nutrición advierte que muchos chavales no conocen el origen de los alimentos y, aunque los datos se han recogido en Gran Bretaña, es sin duda lo que ocurre en la mayoría de los países industrializados. Algunos ejemplos de este estudio son bastante alarmantes; un grupo de niños llegó a creer que el pan, el vino o la pasta provienen de los animales.

Si a esta falta de orientación entre los jóvenes, sumamos que las tradiciones agrícolas se están perdiendo en general y que la alimentación es una de las cinco categorías que contribuyen al incremento de la Huella Ecológica, nos veremos obligados a subrayar aún más el papel de estos huertos urbanos. Son iniciativas que huyen de la corriente materialista, que se enmarcan dentro del movimiento de comida lenta (Slow Food), defienden una agricultura cercana y sostenible, proporcionan alimentos frescos, generan empleo, reciclan residuos urbanos, generan zonas verdes y fortalecen la resistencia de las ciudades al cambio climático.




La Agricultura Urbana viene para quedarse. Es la revolución silenciosa de la gente que valora la independencia y un estilo de vida más equilibrado.